¿Muro o frontera? El encuentro con lo propio en la clínica
- Daniela Andujar
- 29 abr
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Lacan decía que la angustia es el único afecto que no engaña. A diferencia del miedo, que siempre tiene un objeto (miedo a la oscuridad, a los exámenes, al cambio), la angustia nos enfrenta a un vacío, a ese punto donde el deseo nos interroga.
¿Y si eso que llamamos miedo es en realidad la proximidad de nuestro propio deseo? A veces retrocedemos no porque el camino sea difícil, sino porque avanzar implica hacernos cargo de lo que queremos y ante lo que no hay certeza se pone al miedo como límite, desde mi persepectiva el miedo es quizá una oportunidad.




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